La semana pasada tuvimos una comida realmente divertida en Dipoli. En ella estuvimos rememorando las anécdotas más desternillantes que nos han pasado a varios de nosotros en Finlandia, o incluso en España. Hoy me he dado cuenta de que hay una anécdota que, aunque olvidé comentarla en esa comida, es también bastante graciosa, así que la incluyo aquí. Vamos con ellas, agrupadas por la persona a la que le ocurrió:
Ignacio:
-En la
primera sauna organizada por ESN, Ignacio, mi
hermano de tutoras, fue uno de los que participó en ella e incluso se bañó en el Báltico. Cuando se va a una sauna lo típico es dejar los zapatos en la puerta y entrar descalzo, así que eso hizo él. El problema es que cuando terminó, cogió un par de zapatos de otra persona, que encima eran 4 tallas más grandes que los suyos, y se los llevó sin darse cuenta en toda la noche. Para más inri, se trataba de unos zapatos ortopédicos de más de 300€, así que os podéis imaginar la cara de su dueño real cuando salió de la sauna y no los encontraba (los testigos dicen que estaba a punto de echarse a llorar). Al final todo se solucionó tras un mensaje de correo electrónico y unos instantes de vergüenza cuando Ignacio devolvió los zapatos a su dueño.
-Es difícil elegir qué comer en Finlandia, dado que nunca sabes qué plato es mejor de todos los que nos ponen en la cantina. También es difícil elegir lo que se come en casa sin caer en la tentación de comer pizzas congeladas todos los días. Pues bien, Ignacio, la navaja suiza multiusos de la informática friki, tiene la solución al problema: se ha creado un programa informático que le dice lo que DEBE comer cada día de la semana, teniendo en cuenta variables como la fecha de caducidad de los alimentos, o la cantidad de nutrientes de cada comida. La verdad es que cuando nos lo dijo nos costó creerlo, pero es cierto, y debe ser la creación más friki que se haya perpetrado jamás con un ordenador. Eso sí, aunque coarta el libre albedrío, ese programa es muy práctico.
Juanjo:-Juanjo es un mexicano que conocí hace alrededor de un mes en una comida en Dipoli, y que es el puto amo contando historias para partirse el culo. Lo que le pasó a él es que no sabía que su casa está justo al lado de la Student Village (especialmente, de la calle Jämeräntaival), y cuando iba a visitar allí a su amiga Gabi, se pegaba un rodeo de tres pares de cojones. De hecho, su edificio está a dos pasos del de Gabi, pero él se pegaba una caminata de 15 minutos o más para llegar allí, pasando por la calle principal del campus, Otakaari. Cuando se dio cuenta de esto, el cachondeo de los españoles que nos enteramos fue de libro, y su cabreo también, aunque pronto se le pasó y ahora también se ríe del asunto. He aquí una imagen que da fe del pedazo rodeo que se metía (pinchad para ampliarla):
Arturo:El primer día que estuve en la universidad fui a recoger las llaves de mi habitación a la Unión de Estudiantes (TKY). El problema es que no sabía que debía pagar el depósito y la primera mensualidad antes de que me dieran la llave, y por ello no iba preparado con el dinero. De hecho, llevaba el dinero en un bolsillo escondido dentro de los vaqueros, al cual no puedo acceder sin antes desabrocharme los pantalones. La conversación con la mujer que me atendió fue más o menos así:
Ella: Son 400€, por favor.Yo: Er... bueno, es que tengo el dinero aquí, pero...er... un poco escondido...Ella: ehh... bien, ¿entonces qué?Yo: disculpe, vuelvo enseguida.Imaginaos su cara de asco cuando volví dos minutos después con un billete de 500€ totalmente arrugado e incluso un poco mojado de sudor por las prisas de ese día; no sé dónde pensaría que lo llevaba guardado. Por cierto que fue allí donde
me dejé olvidado el DNI, supongo que porque después del sofoco que pasé tenía ganas de irme enseguida.