NOTA: no leáis esta entrada si no os gusta la política, si sois antimonárquicos exacerbados, o si pertenecéis a un movimiento fascistoide (nacionalismos extremos, comunismo ciego, fundamentalismo religioso, etc).
Hoy he visto con gran sorpresa un vídeo en el que el rey de España mandaba callar a Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Independientemente del motivo de la discusión que desencadenó la subida de tono (el hecho de que Chávez llamase fascista a Aznar), ya era hora de que alguien pusiera en su sitio al populista, demagogo, maleducado y extremista de Chávez, que lo único que consigue es que la gente tenga motivos para pensar que, en política, la izquierda es una puta basura.
También me ha parecido sorprendente que ZP defendiese a Aznar en el asunto. De hecho, creo que es la primera vez que veo a Zapatero a la altura de las circunstancias en lo que a relaciones diplomáticas se refiere, sin caer en la tentación de aprovechar el odio a Aznar para meterse con el PP, y sin perder la calma ante un Chávez que no entiende lo que son los turnos de palabra. Moderado es el adjetivo aplicable a su actuación. Y es precisamente moderación lo que necesita el mundo últimamente.
Si, en mi opinión, las actuaciones de ZP y del rey han sido ejemplares, la del PP ha sido repugnante. No importa lo que el presidente del gobierno haga o diga: siempre está mal. Para una vez que podría haber buen rollito entre PP y PSOE, y continuamos con peleas de críos.
En definitiva, sumando lo ocurrido en Chile al conflicto que el rey tuvo con Jiménez Losfachas y los obispos, y más actualmente, con Marruecos, el resultado es que cada día Juan Carlos I me cae mejor, aunque sus comentarios sean políticamente incorrectos. El pensamiento político del monarca se parece bastante al mío: los radicales (sean del color que sean) sólo valen para causar problemas, así que siempre están mejor con la boca cerrada. ¡Larga vida al rey, que es un genio!
Arturo dixit. Se aceptan críticas, constructivas o no.
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Hace 3 años