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sábado, 5 de julio de 2008

Midsummer

Se me olvidaba que en mi viaje de ida a España escribí una entrada para el blog, que no publiqué por no tener Internet. Mejor tarde que nunca:

Desde Frankfurt, Alemania.

5 horas. Ése es el tiempo que tengo que esperar en el aeropuerto de Frankfurt para que salga mi vuelo hacia Valencia. Ahora ya entendéis por qué actualizo el blog, ¿no? ¡Porque no hay otra cosa que hacer! Se suponía que hoy tenía que examinar un documento del trabajo para, la semana que viene, presentar una conclusión sobre él en el, pero simplemente me resulta imposible ponerme a leer RFC's ahora. Ya he visto una peli, pero no me da tiempo a empezar otra, y bla bla bla, vamos, que esto no le interesa a nadie, así que cambio de tercio.

Esta semana ha sido de risa en el trabajo. Entre que yo estaba más preocupado haciendo papeleos y buscando piso, y que esta es la semana de "midsummer" (vamos, el día más largo del año, que es fiesta en Finlandia, y cuyas celebraciones duran varios días), no he hecho prácticamente nada. Y encima me han pagado mi primer sueldo de Nokia (me han entrado hasta remordimientos cuanto lo he visto). A ver si recargo fuerzas en España y la semana que viene me pongo a trabajar a muerte.

El caso es que con esto del midsummer, Nokia invita a todos sus empleados a una macrofiesta con comida, bebida, y conciertos gratis. Contado así puede parecer la hostia, pero no es para tanto. Empezando por la bebida, sólo hay cerveza finesa (no me gusta demasiado) y sidra de sabores, y además los dos conciertos que se dieron no eran de lo mejor, a decir verdad. Al menos la comida era buena, y me lo pas'e bien con mis compañeros. Además, más tarde tuvimos entrada libre al Lux. Podría extenderme un poco más, pero mi avión sale casi ya, así que simplemente colgaré una foto de la fiesta (que fue a puerta cerrada, en el centriquísimo parque de Kaisaniemi), y el final del discurso del presidente de la compañía. Los que sepáis inglés no intentéis entenderlo todo, porque al final habla algo en Suomi ("kiitos paljon" es "muchas gracias").






Por cierto, el aeropuerto de Frankfurt es impresionantemente gigantesco. Esto sí es un aeropuerto internacional; he visto llegar boeings de Malasia, Qatar, ¡hasta de Irán! ¿Quién puede querer volar a Irán?

viernes, 25 de abril de 2008

Estocolmo (y III): miscelánea

El idioma sueco es, al igual que el resto de idiomas escandinavos (que no el finés), bastante parecido al alemán. De hecho, si no tienes mucha idea, es imposible diferenciar uno de otro viéndolos escritos. Aun así, hablado, la cosa cambia: el sueco es mucho más suave que el alemán, y puede sonar bien incluso para cosas que no sean formar una banda de rock industrial. De hecho, en Finlandia el sueco es también idioma oficial, y a decir verdad, escrito me parecía bastante desagradable, pero hablado la cosa cambia.




Pasado el momento friki, continúo. Sobre los suecos y suecas, hay que decir que hay demasiado mito: ni todos son tan rubios, ni todos son tan guapos (por comparar, lo primero los fineses lo son mucho más, pero en lo segundo sí ganan los suecos). Por otro lado, parece que Suecia se está "sureñizando", y que la gente ya tiene más picardía que en Finlandia. Aquí es más difícil que, por ejemplo, uno que ha usado antes que tú un baño público de a euro te deje entrar sin pagar, o que el siguiente te pida que le dejes hacerlo. Ah, y por no hablar del robo que presenciamos en un McDonalds a las 2 o 3 de la madrugada, en la que alguien cogió una hamburguesa y se fue corriendo sin pagar, tan feliz, tras su gran golpe.
Sobre el dinero, en precios Suecia es a Finlandia lo mismo que Finlandia es a España: vamos, que todo es "fucking" caro. Sobre todo, impresiona lo que te gastas al salir por la noche. Por ejemplo, el alcohol fuerte lo venden por centilitros, y el precio no baja de 15 coronas/cl, lo que es casi 2 €/cl. En cuanto a la cerveza, la más barata creo que estaba a 6 € la pinta.
Los locales de fiesta del centro son, por norma general, muy pijos, pero no entramos a ninguna discoteca de esa zona porque, aunque la media de edad de los que íbamos era de más de 25 años, yo no cumplía la restricción de edad de 23-24 años (de todos es sabido que soy un yogurín, por lo que no me dejan ir de fiesta con puretas). Al final, nos fuimos a una discoteca montada en un barco, por lo que nos clavaron 120 coronas, que creo que no las merecía.

Y nada más, ya creo que he hablado lo suficiente sobre los suecos. Si queréis saber más, id mirando vuelos a Suecia en Internet.

jueves, 24 de abril de 2008

Estocolmo (II): den Stad

Gracias a que Gaby vive en Estocolmo, pudimos quedarnos en su casa para dormir tras meter 2 colchones y una colchoneta hinchable en su piso. Éste está muy bien, ya que es bastante grande para una persona, y tiene baño y cocina no compartidos. Además es muy nuevo y muy céntrico, y está al lado de una parada de metro, con lo que en 20 minutos se puede llegar a cualquier parte de la ciudad. Hablando de metro, el transporte público de Estocolmo es uno de los mejores que he visto nunca: rápido, cómodo y muy extendido por toda la ciudad. Lo único malo que tiene es que los conductores de metro no saben lo que significa frenar o acelerar suavemente.
En cuanto a la ciudad en sí, es realmente impresionante. Caminando por la isla de Gamla Stan (ciudad vieja, en sueco) y sus alrededores, se pueden ver desde edificios a cada cual más grandioso, hasta calles estrechísimas muy curiosas. También son dignas de ver las callejuelas comerciales con tiendas realmente variadas y pintorescas. Y por supuesto, lo son los grandes canales que hay entre las 14 islas sobre las que se asienta la ciudad, que se encuentran en el punto donde un lago desemboca en una entrada muy larga del mar Báltico en tierra.

Ahora, por orden: foto desde uno de los puentes que van a Gamla Stan, con el edificio del Ayuntamiento al fondo; los viajeros en la calle más estrecha de la capital sueca; y una visión semi-nocturna esta vez ya desde el Ayuntamiento.

































No me gusta hablar mal de Helsinki, por eso de ser una ciudad que me ha dado tantas oportunidades, pero hablando claro, Estocolmo le mete mil patadas como ciudad. Allí todo da sensación de cierto esplendor, lujo y grandeza, mientras que aquí todo tiene cierto regustillo cutre (supongo que porque los Fineses son más pragmáticos que los suecos, y sólo se preocupan de lo importante, y no de los detalles o las apariencias). No sé si será por la habilidad de nuestra guía o por cómo realmente es la ciudad, pero todos los lugares por donde pasábamos durante el viaje merecían la pena de ver.

Desde hace unos días, gracias a la presión de Juanjo, podéis "disfrutar" de todas las fotos del viaje en mi web de Picasa.

lunes, 14 de abril de 2008

Estocolmo (I): el viaje espontáneo

Hace algún tiempo, decidimos ir de viaje a Estocolmo el último fin de semana de Abril, a visitar a Gaby, y por supuesto, a ver la ciudad. Al principio de la semana pasada, comenzamos a planear mejor el viaje, ya viendo horarios, días posibles, etc, pero poco a poco se fue viendo que ese fin de semana no era muy adecuado, porque los exámenes estaban cerca, y había gente que por presentaciones de trabajos no podía venir. Por eso, en la comida del miércoles empezamos a pensar en un cambio de la fecha del viaje. El problema era que encontrar una fecha apropiada resultaba muy difícil, sobre todo cuando sólo queda mes y medio de Erasmus, y teniendo en cuenta que hay otro viaje pendiente a North Cape. Finalmente alguien dijo: ¿y por qué no vamos mañana? La idea, un poco precipitada al principio, comenzó a tomar forma, y tras avisar a los interesados y ver que todos estábamos de acuerdo (en un principio, Juanjo, Sergio, Neus, Lothar, Gaby, en cuya casa nos quedaríamos, y yo), reservamos los billetes. Al final, Lothar (de Alemania) se echó atrás porque había suspendido un examen, por lo que "he wasn't in the mood to celebrate".

Total, que el Jueves a las 5 de la tarde ya estábamos en el barco. Nos esperaban unas 16 horas de viaje hasta Estocolmo, adonde llegaríamos alrededor 10 de la mañana del día siguiente. En el barco pasamos el tiempo jugando a las cartas, descansando y viendo el paisaje de la costa de Finlandia (es decir, bosque, bosque y más bosque, sin mucho rastro de presencia humana), normalmente desde las ventanas del barco, porque el frío no nos dejaba salir mucho a cubierta. El camarote era para los cuatro, y era minúsculo, pero tenía buena ventilación.
El barco tenía una tienda tax-free, donde lo más interesante para comprar era alcohol, que estaba un poco más barato que en Finlandia. También había varios otros servicios, como buffet libre (del que pasamos como de la mierda, al costar 31€ el cubierto), casino, bares, restaurante de comida rápida, y discoteca. Hay que decir que estos barcos de la Viking Line hasta Estocolmo tienen muy buena fama por las fiestas que se montan por las noches, pero a mí la discoteca me pareció un truño donde sólo te podías divertir si ibas borracho hasta las trancas (no era el caso). Pero bueno, quitando la decepción de la fiesta, el viaje de ida no estuvo mal.

Ahora es el turno de algunas fotillos que hicimos desde el barco. En la primera, de izquierda a derecha, somos Neus, Sergio, yo y Julia, compañera de piso de Teresa que iba a Estocolmo por su cuenta. En la segunda foto, la puesta de sol en el Báltico, y en la tercera, otro crucero que salió justo antes que el nuestro desde el puerto de Helsinki.























































Así fue como comenzó la historia de este viaje a la capital Sueca. Para más información, sigan atentos.

domingo, 20 de enero de 2008

Turku

Ayer estuve de viaje en Turku, la antigua capital de Finlandia, y una de las ciudades del país donde más sueco-parlantes hay. La visita turística en sí fue bastante asquerosa, porque hizo un día malísimo (lluvia, aguanieve y viento durante gran parte del día), con lo que no pudimos disfrutar mucho del tiempo que estuvimos allí. Además, la ciudad, aun siendo una de las más antiguas de Finlandia, no tiene gran cosa para ver si quitamos el castillo medieval y la catedral. En general, parece que todas las ciudades del país son muy sosas y serias. Vale, ya sé que sólo he visto dos, pero no creo que sea coincidencia.

El día comenzó bastante temprano: a las 6:45 de la mañana, tras dormir menos de 4 horas, salimos desde Otaniemi para coger el tren en Helsinki a las 7:30. Los trenes son muy cómodos, o al menos no hacen tanto ruido como en España, y eso teniendo en cuenta que van casi al doble de velocidad que los regionales de Renfe. El viaje duró alrededor de dos horas, lo que me permitió recuperar algo de sueño. Cuando llegamos, el tiempo era tan malo que nos pasamos una buena parte de la mañana refugiándonos en cafeterías de la ciudad, mientras intentábamos llegar al castillo por la orilla del río (era un pateo bien largo).

El castillo empezó a construirse como fuerte alrededor del S. XIV, lo que lo convierte en uno de los edificios más antiguos que se conservan por aquí, si no el que más. Es muy poco simétrico y sus pasillos y escaleras son muy tortuosos, cosa que me gustó bastante, porque le daba cierta sensación de misterio. Además, aunque por fuera no lo parezca, su anti-simetría rompía un poco con la monotonía que tienen la mayoría de edificios de Finlandia.



Tras ir al castillo, volvimos al centro, comimos en un restaurante italiano (era bueno, pero un pelín caro), y visitamos la catedral, la universidad y poco más. La catedral es el edificio más bonito que vi en Turku, aunque no pudimos visitarla "como Dios manda" por dentro porque había una boda y no se podía pasar (de hecho parecía que los invitados tampoco pudieran entrar, ya que desde lejos parecía que sólo estaban los novios y los padrinos). En la siguiente foto se ve la catedral a lo lejos, y más cerca a Sergio sin brazos, y los espíritus del resto:



En fin, el viaje fue un poco decepcionante, pero al menos nos lo pasamos bien. Además, ahora ya puedo decir que he visitado una ciudad de Finlandia, aparte de Helsinki (Espoo no cuenta, porque todavía me he movido por la ciudad con la intención de ver cosas).

domingo, 2 de diciembre de 2007

Cottages at Lapinjärvi (I)


Este fin de semana lo hemos pasado en una cabaña en Lapinjärvi, un pueblecito pequeño a unos 100 km al NE de Helsinki. Las casas eran de 6 personas, y nosotros éramos 11 (José, Mª José, Chiskus, Aldara, Giacco, Ignacio, Gabi, Bere, Neus, Juanjo y yo), así que alquilamos dos, al precio de 250 € cada una. Las dos eran iguales, casi totalmente de madera, en dos niveles, con cocina y baño completos, calefacción, chimenea, y sauna eléctrica. Estaban situadas a casi 2 km del pueblo más cercano (con lo que nos tocó un pateo para ir a comprar), y a unos 100 metros de un lago muy grande totalmente congelado.
Para que me entiendan los yeclanos, el finde ha sido como una alborada de dos días, con sus expediciones a los alrededores y su Ocalimocho correspondientes, pero con el aliciente de la sauna, la nieve y el lago. En días sucesivos iré contando en detalle mi experiencia "cabañil".

PD: La foto está guapa. La hice por la noche (aquí casi siempre es de noche), y con mucho tiempo de obturador, pero no me esperaba que quedase tan bien.

martes, 6 de noviembre de 2007

WiS? (y III): la gente


En el viaje a Tallin, salimos 8 personas desde Helsinki, y curiosamente (como dijo Neus) eramos 4 europeos y 4 americanos. Los americanos eran tres mexicanos, Gabi, Bere y Juanjo; y una yanki de Nuevo México, Nicole, que fue la primera en decirme que hablo muy rápido y la segunda en decirme que no le gusta mi castellano. Los europeos éramos Neus (de Lleida), Sergio (canario de pura cepa, que en cada frase mete una expresión nueva muy graciosa), una polaca (Magda, la que ganaba en el Culo, y notad la mayúscula) y yo (un genio, como todos sabéis, ejem, ejem).
Tras llegar a Tallin se nos unieron Ingrid, una estonia amiga de Magda que nos guió el resto del fin de semana, y Johana, un finés bastante simpático, amigo suyo.
Todo el viaje fue un partimiento constante de culo (esta vez en minúscula) con los mexicanos y sus expresiones como: "no mames, wey", y las interpretaciones de Juanjo de todo lo que decía Neus (por ejemplo, un "ups" podía significar desde "pobre wey atontado" hasta "qué pinche mierda"). También dio motivos de cachondeo lo de que Sergio fuera un tardón y estuviéramos esperándole siempre ("Where is Sergio?" fue la frase del finde, como ya sabéis).
Por cierto que la noche del sábado salimos de fiesta por Tallin, después de una "pre-party" muy divertida en nuestra habitación del hostal, en la que además de lo que cada uno se compró de bebida, tomamos salchichón El Pozo y queso manchego que vi de pura coña en el supermercado. Ya en la disco, unos estonios nos invitaron a todos a no menos de 40 chupitos de tequila, me imagino que porque iban como una cuba.
La foto que podéis ver aquí es de la "pre-party". Para más fotos, como siempre, picasaweb.google.com/artu86yec.

PD: perdonad por tanto paréntesis, pero no estaba hoy muy capacitado para redactar.

WiS? (II): la ciudad


Tallin es una ciudad preciosa y bastante pequeña. El casco antiguo es medieval, muy bien conservado, con grandes plazas y calles muy desordenadas, algunas de ellas no siendo sino meros pasajes que pasan bajo edificios antiguos. Toda la parte vieja de la ciudad está empedrada. La arquitectura es bastante sorprendente, no sólo por su grandiosidad, sino también porque en el sur de Europa no es a lo que estamos acostumbrados, con estilos muy orientales a veces y muy "centroeuropeos" en otras ocasiones.
Desembarcamos en estonia alrededor de las 12 del mediodía, mientras nevaba, y comenzamos dando una pequeña vuelta por el centro, lo justo para llegar a nuestro hostal, dejar las cosas, cambiar euros por coronas tras un tangue brutal, e irnos a comer casi inmediatamente a un restaurante llamado algo como Hell Hunt. A pesar de lo lúgubre del nombre, la comida estaba buenísima, y era bastante barata.
La tarde la pasamos con frío, humedad y oscuridad, visitando la ciudad. La nieve comenzaba a cuajar, y Tallin estaba muy chula, pero los síntomas de congelación empezaban a hacer estragos, hasta que entramos a un centro comercial (donde por cierto me compré un gorro).
Al día siguiente salimos del hostal a eso de las 12 de la mañana y hacía un día muy bueno (es decir, había salido el sol, que no es poco) y Tallin se veía mucho mejor que cuando estábamos en penumbra, con muchos colores y reluciente. A decir verdad, yo esa noche no había descansado muy bien, y estuve todo el domingo un poco zombie. La vuelta fue a las 6 de la tarde, y llegamos a Helsinki a las 8 mas o menos.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Where is Sergio? (parte I): barcos



Ya estoy de vuelta de Estonia, tras llegar a mi casa con unos confortables 6º bajo cero y con el campus nevado. El fin de semana ha estado genial, visitando Tallin, saliendo de fiesta, aprendiendo expresiones mexicanas y enseñando las españolas, etc., tanto que da para varias entradas de la bitácora. Hablando de bitácoras, en esta toca mencionar los viajes en barco de ida y vuelta.
Tallin está a unos 80 km de Helsinki, cruzando el Golfo de Finlandia, así que los viajes duran entre hora y media y tres horas, dependiendo del barco . El viaje de ida fue en un barco no demasiado grande, pero muy cómodo y acogedor. De hecho, parecía más una cafetería que un barco, con sillones de 3 y 4 plazas puestos unos enfrente de otros, y con mesas por en medio, con lo que podías estar hablando con tus amigos mientras viajabas. Yo pasé gran parte del viaje en cubierta, al "fresquito", viendo el paisaje y los barcos con los que nos cruzábamos. Luego, ya en la zona de asientos, me tomé un tentempié y nos pusimos a jugar al Culo, un juego de cartas al que aprendí a jugar este verano en Benidorm. Por cierto; las dos partidas que echamos las ganó la polaca que iba con nosotros, Magda, que al principio parecía que no tenía ni idea de lo que era una carta, y luego nos pulió.
Todo el tiempo que fuimos en el viaje de ida estuvo nevando copos de nieve muy pequeños, pero la nieve ni siquiera había cuajado para cuando llegamos a Estonia. Eso sí, al caer la noche (a las 4 de la tarde) comenzó a cuajar.
En cuanto a la vuelta, el barco era mucho más chapucilla y pequeño, y además de que todos los asientos estaban mirando hacia el mismo sitio, ni siquiera pudimos sentarnos todos juntos, por la cantidad de gente que había. Además, se movía mucho, y al principio me mareé un poco.
Por cierto que el título de estas entradas se debe a que ésa fue la pregunta más repetida en Tallin. Pero eso es tema, junto con el relato del resto del viaje, lo dejo para otro día.

domingo, 9 de septiembre de 2007

El primer viaje

Hoy ha sido mi primer viaje turístico desde que estoy en Finlandia. No, no me he ido a Estocolmo ni a Laponia, el destino estaba un poco más cerca: la Suomenlinna, un conjunto de islas situadas frente a la costa de Helsinki. Están muy guapas, porque sobre ellas hay construída una fortaleza sueca que servía para proteger Helsinki de los rusos. Fue construida en el s. XVIII, cuando Finlandia era parte de Suecia y el Imperio Ruso comenzaba a amenazar a ambas.
Lo mejor: la fortaleza en sí, las vistas del mar y los cañones gigantes. Lo más gracioso de las islas: las casas antiguas, que están construídas bajo montículos cubiertos totalmente de césped, exactamente igual que la Comarca de El Señor de los Anillos.
Ah, y después de este viaje ya conozco a 5 españoles más, y a un húngaro. Eso sí, va a acordarse de todos los nombres Rita la cantaora.
Imagen de la suomenlinna en la Wikipedia (fortaleza)
Hobitton (casas-hobbit)

Por cierto que éste no es el último viaje que hago, ya que estamos planeando ya los viajes a San Petesburgo, Estocolmo, Tallin y, por supuesto, Laponia.