El sábado, unos chicos de Kannelmäki organizaron una "fiesta playera", a la que todo el mundo debería haber ido vestido como si estuviese en la playa un día de agosto. Y digo "debería haber ido", porque la inmensa mayoría de la gente (incluyéndome a mí) se rajó, e iba vestido como cualquier otro sábado.
Aún así, todavía hubo unos cuantos que fueron fieles a la esencia de la fiesta, como se puede apreciar parcialmente en estas fotos:



La fiesta estuvo divertida, o al menos, yo me lo pasé muy bien, incluso teniendo en cuenta que mis colegas que habían vuelto de Laponia me estaban poniendo los dientes largos con los relatos del viaje. A una hora indeterminada (ya no me acuerdo), unos cuantos decidimos ir a Helsinki, y cuando bajábamos del edificio, nos cruzamos a la poli, que se disponía a desalojar el piso, lo cual suele ocurrir sábado tras sábado en varios pisos de estudiantes de Kannelmäki.
Ya en Helsinki, dejamos decidir a un
rastafari español que lleva aquí ya algún tiempo, y nos llevó a un local llamado
Lost & Found, que al parecer es un sitio de cierto ambiente gay. Allí ligué (bueno, la realidad es que una finesa borracha intentó ligar conmigo sobornándome con cerveza, pero aunque yo me bebía todo lo que me daba, no me dejé ligar).
Cuando cerraron el sitio, alrededor de las 3:30 o 4 de la madrugada, los tres de Otaniemi que quedábamos debíamos buscarnos la vida para llegar a casa, ya que los autobuses habían terminado, y no comenzaban de nuevo hasta las 8 y pico. Además, en las paradas de taxis había una cola inverosímil (debí hacerle una foto, ¡mierda!), y en la calle hacía mucho viento. Tras sopesar todas las posibilidades Sergio y yo estábamos por volver andando (como buenos peregrinos), pero Juanjo decía que o le invitábamos otro día a una botella de whisky o no se volvía caminando. Como estábamos muy insistentes, terminó cediendo
sin derecho a botella de whisky, ya que en ningún momento aceptamos su chantaje. El camino fue duro, como demuestran las caras largas de la siguiente foto (ampliadla), pero al final llegamos a Otaniemi a las 6 y algo, y dormimos como unos campeones.

En cuanto tenga un poco de tiempo, todas las fotos de esta noche irán, como (casi) siempre, a
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